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Convivir con las mascarillas

Convivir con las mascarillas.

Y ha llegado  por fin el momento tan deseado.

Nuestras ciudades y pueblos comienzan a despertarse poco a poco. Las calles están volviendo a llenarse de vida. Las tiendas y bares vuelven tímidamente a subir sus persianas. Todos con ganas y necesidades, porque pasar dos meses y medio encerrados, pero igualmente enfrentados a gastos y facturas ha sido la cosa más complicada del mundo. Algunos con más miedo que otros, pensando que han tenido suerte de no haberse contagiado durante los meses que han pasado en confinamiento, pero temiendo contagiarse ahora que todos tenemos permiso para salir a la calle.

Miedo a que ahora que podemos finalmente trabajar no consigamos hacerlo si caemos enfermos.

Dejemos a un lado las peleas políticas y escuchemos al personal sanitario que dice qué se puede hacer para prevenir un rebrote, un segundo cierre y cuarentena. Simplemente lavarnos a menudo las manos con geles hidroalcoholicos o sencillamente agua y jabón y usar una mascarilla. Sobretodo porque hay momentos en los que mantener una distancia de seguridad no resulta posible.

Mascarilla certificada con estampado de arcoíris

Ahora intentemos dejar a parte un montón de excusas: “Hace calor”, “No estoy acostumbrado y me molesta al hablar”, “Yo no la necesito, no tengo síntomas”, “Yo soy joven y esto afecta a personas mayores y débiles”, “Esto no sirve si queremos producir una inmunidad de grupo”…

¿Por dónde empiezo a desmontar todas estas excusas? Por la que me da más rabia escuchar:

Puedes ser joven y fuerte. Tener una salud de hierro. Disfrutar de un contrato por lo que podrás pasar curándote en casa con una simple baja de enfermedad, sabiendo que sigues cobrando y que tu trabajo te espera a la vuelta. Pero…

… ¿Qué hay de las personas a las que puedes contagiar mientras aparecen tus primeros síntomas? ¿Qué hay de esas personas con las que estuvieras en contacto que no tienen tu sistema inmunitario, tu edad? ¿Y de tus abuelos y tus padres? ¿Qué hay de todos esos trabajadores autónomos que ya les toca siempre trabajar incluso si no se encuentran bien pero que si enfermaran no sabrían cuando podrían abrir? ¿Qué hay de todo el gasto sanitario que se genera? ¿De los médicos que tendrían que ocuparse también de ti? ¿De los servicios sanitarios colapsados que no pueden atender otras necesidades y otras enfermedades difíciles de combatir?

Algunos de nuestros modelos de mascarillas lavables y certificadas

Hay que aprender a convivir con las mascarillas. Usemos las mascarillas no por nosotros mismos, si no por respeto a los demás.

  • Respeto a todo el equipo sanitario que lleva meses trabajando hasta el desfallecimiento para cuidar de todos.
  • Respeto por el resto de los trabajadores que no han podido quedarse en casa protegiendo a su familia y disfrutando de ellas, sino que todos los días salían a trabajar en todos los servicios esenciales para que la vida no se parara: hospitales, policía, supermercados, campo, transportistas, etc.
  • Respeto por nuestros mayores, por gente con sistemas inmunitarios débiles.
  • Respeto por los niños que no van al cole desde hace meses. Por sus padres que deben conciliar el teletrabajo con la crianza.
  • Respeto por la gente que no puede permitirse ponerse enfermo porque podría perder el trabajo.
  • Respeto por la gente que tiene a su familia lejos y no puede viajar para visitarla mientras esta pandemia dure.

Bien. Ahora que (espero) os haya convencido de la importancia de usar mascarilla voy a hablaros de porque olvidarnos ya de la de usar y tirar y comenzar a utilizar las mascarillas lavables. ¿Pero cuanta basura hemos generado en tan poco tiempo? ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Queremos cambiar una crisis sanitaria por una ecológica? 

Las mascarillas higiénicas de un solo uso tienen una durabilidad de ocho horas. No pueden reutilizarse ni lavarse. Si usamos una al día (hay días que dos, ya que después del trabajo salimos a hacer recados o a relajarnos un poco. Eso es un mínimo de entre 30 ó 60 mascarillas al mes (por persona). Aparte del gasto económico que genera a los bolsillos … ¿queremos hablar de la basura que acumulamos? ¿Y en familias con mínimo 3 miembros? 

Pero el ser humano, que en general es creativo por naturaleza, ha creado las mascarillas lavables. Una elección más ética y responsable. Pero atención con la etiqueta “hecho a mano y en casa”. Es muy bonito ver que este tiempo haya servido a que tanta gente recuperara antiguas aficiones, aprendieran nuevas técnicas y desempolvaran las máquinas de coser. Pero elegirlas siempre con filtros y certificadas por la Comunidad Europea. Dejemos el “las ha cosido mi vecina que está jubilada, usando un patrón descargado de Pinterest” para cosas no tan delicadas como las mascarillas, que tiene que proteger nuestra salud y la de los que nos rodean.

Mascarillas divertidas para niños

Y ya que hay que llevarlas, que mínimo hacerlo con un poco de estilo. Ver la gente en la calle con mascarillas blancas de algodón (ya gastadas porque se intenta usar la misma una y otra vez) es un poco deprimente. Parecemos personajes sacados de una película apocalíptica.

Ya que tenemos que usar la mascarilla, hagámoslo con un poco de estilo. Busquemos el lado positivo. Igual que cuando salimos de casa nos preocupamos que el bolso combine con la ropa. Que los colores de nuestro vestido peguen con los zapatos. Que los lunes en la oficina nos vestimos algo serios y los sábados por la tarde algo más desenfadados… ¿Por qué no incluimos las mascarillas en este proceso? Visto que además es lógico que tengamos que tener varias para poder usar una mientras la otra se lava, elijamos modelos que nos diviertan un poco. 

Por esto en Atipik Fabrik también nos hemos “contagiado” de esta sana locura y estamos usando toda nuestra creatividad para diseñar nuevos modelos. Súper héroes para niñ@s aventureros. Unicornios para niñ@s soñador@s. Con tiburones, peces y pulpos para los amantes del mar. Queremos usar nuestras ilustraciones más simpáticas y divertidas para alegrar estos momentos oscuros que estamos viviendo. Y nuestros dibujos más elegantes (cómo las mascarillas con flores rosas) para completar un outfit a la moda.

Usar la mascarilla, puede tener incluso más aspectos positivos además de la protección del virus:

  • No siento la obligación de maquillarme antes de salir de casa (la parte inferior de mi cara tiende a coleccionar siempre marcas de antiguos antiestéticos granitos hormonales). En verano además el maquillaje siento que me hace efecto “gotelé”.
  • Estamos menos expuestos a la contaminación ambiental, las micropartículas tan condensadas en las ciudades que pueden ocasionar graves problemas respiratorios y otros problemas.
  • Evita que al pasear por la calle inhale todo el humo de los cigarrillos o puros que para mí son tan desagradables.
  • Hay veces que no me apetece que la gente sepa exactamente lo que pienso. La cara nos traiciona, y la mascarilla puede ocultar esas micro expresiones.

Como última cosa, os dejo un consejo práctico y simple para un correcto uso de la mascarilla:

  • La nariz va dentro.

(Llevar la mascarilla colgando de una patilla de las gafas o del brazo puede ser tan eficaz como llevar el casco en el codo cuando se conduce una moto.

Pero para consejos más detallados y técnicos os dejamos este link de un conocido periódico:

https://www.lavanguardia.com/vivo/como-hacer-diy/20200521/481299180980/mascarilla-desinfectar-usar-guardar.html

Mascarilla certificada lavable con estampado de flores, ¡perfecto para conjuntar con ropa elegante!

1 comentario en “Convivir con las mascarillas

  1. […] generación, no la necesito”. Por este y otros comentarios parecidos he escrito el siguiente post. Leedlo y comentad con vuestra […]

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